Los monasterios de Bucovina: las joyas rumanas del arte bizantino

Bucovina (norte de la histórica Moldavia) es una de las regiones más interesante de Rumanía. Además de sus impresionantes paisajes, su tesoro mejor conservado y más apreciado es sin duda sus monasterios, auténticas joyas del arte bizantino que ocupan un lugar destacado en la galería de monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En su mayoría fueron erigidos en época Esteban el Grande ("Ştefan cel Mare" 1457-1504) con varias intenciones: formar al pueblo en el conocimiento de la historia sagrada y asentar la fe ortodoxa, doblemente amenazada por la musulmana de los turcos y la católica de los polacos (que también invadieron estas tierras). Por ello, y con la intención de avivar la lucha anti-otomana es frecuente que los martirizadores de santos tengan rasgos turcos y que los condenados al infierno se identifiquen con turcos y no ortodoxos. O que, en los frescos, sean los turcos los que ataquen Constantinopla (y no los avaros y persas, como realmente ocurrió), manipulaciones político-religiosas muy habituales en la Europa de aquellos tiempos.

Pocos años después de su construcción, fueron pintados también en su exterior, dando la sensación de estar viendo códices medievales con sus páginas pegadas por todas las paredes de sus iglesias, lo que hace pasar a la arquitectura a un segundo plano. La mayoría de estas pinturas se conservan, pese al tiempo, el frío, la lluvia… y los conflictos fronterizos y militares (como atestiguan las firmas que soldados de varias guerras dejaron en algunas de sus paredes).

El sonido de la “toaca” (instrumento, generalmente consistente en un tablón alargado y que se golpea con un mazo para llamar a la oración) nos revela que la vida monacal resurge en estas tierras.


Los Monasterios más visitados

Pocos son los afortunados que tienen días suficientes para visitar más de una docena de monasterios, por eso aquí dejamos una selección de los que habitualmente más se visitan, que suele coincidir con los que se valoran como más interesantes.

Monasterio de Voronet: edificado en tan solo 3 meses y 3 semanas, en 1488, para conmemorar una victoria de Esteban el Grande sobre los turcos (cuenta la leyenda que el monarca, al finalizar la batalla lanzaba una flecha y allí donde caía se construía el monasterio que agradecía a Dios la victoria). A Voronet se le ha denominado “la Capilla Sixtina de Oriente”, el visitante verá que tal afirmación no es exagerada, al contempla su representación del juicio final, una obra de arte maestra, desde el punto de vista artístico, técnico, narrativo… y entenderá la fama del “azul de voronet” (a base de triturar el costosísimo lapislázuli, como bien sabían los grandes de la pintura europea).

Monasterio de Sucevita: edificada hacia 1586, en mitad de un hermoso paisaje, es una verdadera fortaleza con torres fortificadas en las esquinas del recinto monacal. Fue la última en tener pinturas exteriores (y es de las mejores conservadas) y el que tiene el mayor número de imágenes religiosas, en las que se aprecia la influencia rusa. También hay un pequeño museo en el recinto.

Monasterio de Humor: aunque el actual data de 1530, todavía quedan restos del anterior (1400). Algunas de sus pinturas son de gran belleza. Es posible subir a una de las torres del monasterio y tener una perspectiva nueva y original del monasterio.

Monasterio de Moldovita: construido en 1532 sobre otro anterior, es un recinto con muros altos y torres, que protegen la una iglesia. Destaca en su interior la escena de la crucifixión y en el exterior el famoso “sitio de Constantinopla”, probablemente el más famoso de los “sitios” representados en estos monasterios. En el espacio de la antigua residencia principesca hay un museo con piezas interesantes.

Monasterio de Dragomirna: la ausencia de pinturas exteriores y las dimensiones de la iglesia (42 metros de alto por 9,60 de ancho), hacen resaltar su arquitectura. Tras los imponentes muros y torres, entre rosales, se alza la iglesia monacal más alta de Moldavia, con algunos elementos curiosos como el “brau” o cordón ornamental que parecería “atar” el edificio a media altura, típico de Valaquia, pero aquí quizá procedente de Georgia o Armenia. En el antiguo refectorio gótico hay actualmente un pequeño museo.

Iglesia de Arbore: con interesantes frescos exteriores donde predomina el verde, en diferentes tonalidades. Las miniaturas exteriores resultan magníficas, el dibujo busca decididamente el movimiento, se recrea en múltiples detalles (basta fijarse en las ropas o en las ciudades que se pintan de fondo).

Monasterio de Putna: tiene una iglesia muy sencilla, pero es muy valorada y visitada por los rumanos, pues acoge la tumba de Esteban el Grande. En sus proximidades hay una iglesia de madera del siglo XIV y la roca que servía de aposento a Daniel “el eremita”. También cuenta con un pequeño museo con piezas interesantes.


Otros monasterios y algunos consejos

Pero, además de los mencionados, Bucovina guarda muchos más tesoros en forma de monasterio o iglesia: Patrauti, Radauti, Neamt, Secu, Rasca, Slatina, Balinesti, Probota, Bogdana, etc. Todos ellos merecen una visita, aunque no suelen estar en los recorridos turísticos principales.

Para recorrer los monasterios se recomienda hacer previamente un diseño de la ruta teniendo en cuenta tiempo del que se dispone, (sabiendo que las carreteras ni las señalizaciones no son las mejores).

Se recomienda el acceso en coche, pues el transporte público de la zona está pensado para dar servicio a los pueblos y no al turista. Una buena opción es alquilar un coche con chofer y/o guía experimentado, hay numerosas empresas y particulares que organizan excursiones desde Suceava o Iasi (ciudades, que también merecen una visita).

Las visitas a los monasterios se hace previo un módico pago, desde la mañana (normalmente las 9) hasta la puesta del sol. Para hacer fotos y/o grabar en video hay que pagar una pequeña cantidad adicional. Suele haber venta de recuerdos, postales, etc. en cada uno de ellos. Así como alojamiento y lugares donde comer en sus cercanías.

Fotografías/Fotografii: Rubén Herranz 2008. Monasteros de Humor, Voronet y Sucevita.

3 comentarios:

Fede dijo...

Los que mas me gustaron fueron: Voronet, Sucevita y Humor.
Una pasada

george dijo...

Sólo unos pequeños comentarios:

El estilo de estos edificios no es bizantino. Se trata de una fusión de influencias de la arquitectura popular de madera, del Bizancio, del románico, decoración exterior en relieve de origen gotico y persa/caucasico (como bién decias) y por supuesto influencias rusas. Constantinopla cayó en 1453 bajo los yataganes de los turcos, despues de mas de un milenio de esplendor y decadencia. Esta fecha coincide con el final de la vida de Esteban el Grande, que ya se habia enfrentado a los turcos anteriormente. En sus últimos años el Imperio Bizantino se habia quedado en lo que era la ciudad de Constantinopla y un pequeño territorio a su alrededor, rodeado por todos los lados por el Imperio Otomano. Saludos.

Anónimo dijo...

En España se han pintado recientemente dos Iglesias Catolicas al estilo Bizantino. Dos Iglesias en la misma ciudad, en Teruel. La Capella San Nicolas de Bari y la Capella del Hospital General Obispo Polanco. Las Iglesias las decoraron dos pintores rumanos . Os dejo aqui dos enlaces; http://www.adevarul.ro/articole/biserica-catolica-pictata-in-stil-bizantin-de-un-artist-roman.html


este es el blog de uno de los pintores; www.augustinghebaru.wordpress.com

Saludos