El Castillo de Bran, ¿"Castillo de Drácula" o residencia real?

Uno de los lugares que atrae más turistas de Rumanía es el Castillo de Bran, para muchos llamado “Castillo del Conde Drácula”.


Nada más alejado de la realidad. Evidentemente no puede tener residencia alguien que jamás existió, el llamado “Conde Drácula” no es más que un personaje fruto de la imaginación de un irlandés: Abraham Stoker (más conocido por su pseudónimo Bram Stoker), el cual nunca estuvo en Transilvania, ni en Rumania, probablemente se documentó para su obra en un par de libros ingleses y quizá en las conversaciones con un amigo húngaro.


Tampoco hay pruebas de la presencia de Vlad Tepes, el personaje en el que podría estar basada la historia de Stoker, en el castillo de Bran. Incluso hoy en día se pone en duda que el autor de “Drácula” dispusiera de muchos datos sobre la vida de Tepes y se atribuye el personaje más a una mezcla entre leyendas tradicionales balcánicas (y no necesariamente rumanas, pues ni siquiera existe un termino antiguo rumano para designar a los “vampiros”); Y se relaciona la historia con la Condesa Erzsébet Báthory (1560-1614), que mató a cientos de doncellas para beber su sangre, en la creencia de que así se mantendría jóven. Quizá Vlad Tepes, sanguinario y cruel caudillo de Valaquia, llamado Drácula o Drăculea (por llamarse su padre Vlad Dracul), inspiraría así poco más que el nombre del personaje de la novela (curiosamente “dracul” significa “dragón” en húngaro, pero como en la mitología rumana no existían los dragones, pasó a significar en rumano “diablo”).


Un hermoso castillo de principio de siglo XX
Pero más allá del mito de Drácula y su explotación turística, este hermoso castillo bien merece una visita.

Construido por los caballeros teutónicos hacia el siglo XIII, utilizado principalmente como puesto de defensa y habitado por un pequeño grupo de soldados, su aspecto actual data de principio del siglo XX, época en la que fue convertida en residencia de la monarquía rumana.

La entrada al castillo exige la subida de cierto número de escalones, tras los cuales se accede a la sala cuerpo de guardia. Sala a sala descubrimos como un viejo castillo encaramado a una roca, se convirtió en cómodo palacio: muebles italianos renacentistas, objetos labrados de bella factura, porcelanas de las mejores fábricas de Europa (incluidas las cerámicas de Talavera), enormes estufas típicamente centroeuropeas, cuadros, libros, documentos antiguos, instrumentos musicales, etc.

En el recorrido por cada una de las estancias, abunda el mobiliario (arcones, escritorios, mesas, sillas, armarios, enormes camas con dosel, librerías…) cada una de ellas es obra de un virtuoso artesano de Alemania, Italia, Rumanía, Hungría u otros lugares. Esculturas, los iconos, los libros, las fotografías y los pequeños objetos también hablan de la vida cotidiana en palacio. Corredores, galerías, pasillos y algún que otro pasadizo estrecho (y supuestamente secreto en otra época) llevan al visitante de sala en sala por el camino marcado, subiendo y bajando, pero casi siempre en torno al patio central. Merece la pena no dejar de asomarse también hacia fuera, pues la perspectiva merecen la pena y seguramente algunas fotografías.


Buscando a Drácula en Bran
Si usted llegó a Bran tras los pasos del vampiro, ya se lo hemos advertido: nada de lo que hay en el castillo tiene relación con Drácula, y probablemente, tampoco con Vlad Tepes.

Si busca vampiros quédese en las múltiples tiendas que abarrotan las cercanías de la fortaleza, encontrará dráculas de todos los tamaños y materiales, en gorras, camisetas, tazas, puzzles, figuras, cuadros… todo una “Draculandia” creado para el turista, incluyendo una atracción donde actores disfrazados de vampiro asustan a aquel que lo desee, por supuesto, previo pago.

Pero ya que ha llegado hasta aquí…. Sería una pena no disfrutar de la agradable visita al castillo-palacio, eso si, procure no molestar al resto de los visitantes con preguntas o bromas sobre vampiros (con un poco de suerte, usted ya no tendrá que sufrir a la turista que se escondía detrás de cada puerta para fingir ser el “Conde Drácula”, nosotros la sufrimos).


En las cercanías
Además de la Ciudad de Braşov, desde la que se suele partir para llegar al castillo (hay autobuses turísticos o linea regular desde la estación de autobuses de
Braşov) y que bien merece una visita detallada. De camino al castillo, recomendamos parar a conocer la fortaleza de Râşnov y la visita a algunas de las impresionantes iglesias fortificadas que salpican la zona.

Es recomendable consultar horarios y días de apertura y cierre antes de llegar en la web del castillo o en la Oficina de Turismo de Brasov.
http://www.brancastlemuseum.ro/

Fotografías/Fotografii: Rubén Herranz 2007

6 comentarios:

kike dijo...

francamente no creo que sea el castillo de drácula vald dracú vivio mucho tiempo antes segun sé

torsimany dijo...

Tras muchos años de investigación, mi teoría es que Vlad Tepeş pasaba por allí, paró a fumarse un cigarro y continuó su camino.

En mi blog colgué una foto del castillo que me salió que ni hecha a propósito: http://torsimany.blogspot.com/2008/01/momentos-de-inspiracin.html
Estoy tan orgulloso de ella que tenía que enseñarla.

Pedro dijo...

Por poder ser, podría ser, el castillo de Vlad Dracul (evidentemente no el de Dracula, pues como bien dices Dracula nunca existió). Pero ciertamente no existe ninguna prueba o certeza y tiene tantas posibilidades de haber estado allí el personaje como cualquier otro lugar a 500km a la redonda.

Anónimo dijo...

uopire es "vampiro", y nunca fue Drácula, porque el nombre Drácula no existe, pero Voivoda Valaco Vlad III existió, Su padre no era Vlad Dracul, Dracul era el título que le habían puesto unos distinguidos señores de fuera de Rumanía, Por ello el sello era un dragón negro. "Ulea" significa "hijo de", así que al hijo de nuestro Vlad padre se le llamó Draculea (De donde se sacó Drácula), y si tenía significado,Dracul para le gente con más poder monetário significaba Dragón, como su señor blasón familiar indicaba, pero para el pueblo (Se debe decir algo más inculto como en todo lugar) significaba Diablo, cosa que no impidió que durante mucho tiempo quisieran a Vlad hijo como su monarca, pues en su "principado" jamás hubo queja de él. Y luego, no es que vinculen a Erzsábet Bathory con las "leyendas" de Vlad, sino que fue el Voivoda quién mandó un regimiento militar, seguramente contra los Turcos, donde estaba Ferenc Nádasdy (Beg) El Caballero negro, y resulta que era el marido de la señora Báthory... Es posible que Vlad estuviera en el Castillo de Bran, ya que desde el sigle XIV (Lo que comprende 1377 o algo así) Bran fue una fortificación, una especide de aduana de camino comercial, el hecho de que ya no hayan restos en ese castillo de Vlad, no significa que no estuviese... ¿U olvidamos que los ortodoxos lo excomulgaron y por eso tras la muerte de su hijo retiraron los restos de Vlad a otro lugar?... ¡Por favor!...

Anónimo dijo...

“Anomino” no eres rumano ¿verdad?
Uopire? De donde sacas esa palabra, no es rumana ¿quizá es húngara? Y precisamente Dracul (o drac) siginificaba “dragón” no para los rumanos, sino para los húngaros de Transilvania (esos que tu llamas “gente con más poder monetario”). En rumano significa exactamente “el diablo”. Busca “Drac” en cualquier diccionario rumano y añádele el artículo determinado y tendrás “dracul”.
Y por cierto difícilmente pudo tener nada que ver Vlad con Erzsébet Báthory o su marido, pues la húngara nació casi 100 años después de la muerte de Vlad.

Anónimo dijo...

EL Castillo de Bran nada tiene que ver con Dracula ni con Vlad. El problema es que los castillos que fueron oficialmente sus casas, están en ruinas y todo el mundo sabe que no sirven para engañar turistas.