Rincones de Bucarest que no deberías perderte


¿Unas horas o unos días en Bucarest? Bucarest no es ni mucho menos la ciudad más bonita de Rumanía. Ceausescu y su megalomanía, los terremotos, las guerras y la especulación urbanística han sido letales para su casco antiguo y su urbanismo, aún así hay rincones que no deberías perderte:

Busto de Vlad Tepes


-Lispcani y el centro peatonal. Por la noche zona de copas, pubs y modernos clubs donde bailar y tomar una copa, tomar algo en una terraza. Por el día, un lugar donde comer algo y pasear por calles peatonales llenos de edificios históricos. En esta zona no dejar de visitar la Iglesia Stavropoleos. Y tomar una cerveza de la casa en la histórica cervecería “Caru´ cu bere” o asomarse a los restos del que fue el palacio del terrible Vlad Tepes, la “Curtea Veche” (hoy solo unas pocas piedras y una bodega vacía, pero podrá hacerse unas fotos con el busto del principe que aterró a media europa).
Interior del "Caru Cu Bere"

El "Ateneo"
 -El Ateneo y la zona del Palacio Real. En torno al Palacio Real (hoy Museo Nacional de Arte, una visita interesante para los amantes de la pintura), el bello edificio del  “Ateneo Rumano”, la Biblioteca Centrala Universitara y dos edificios comunistas muy significativos: la antigua sede de la policía política, la terrible Securitate (sus muros conservan las huellas de los días de la revolución del 89) y la sede del Comité Central del Partido Comunista Rumano (hoy edificio Ministerial) de donde escapó Ceausescu en helicóptero después de su último discurso. Justo enfrente una de las muchas iglesias hermosas de la Capital: la iglesia Kretzulescu. Entre uno y otro el monumento a los mártires de la resulta de 1989 (llamado por los Bucarestinos más burlones, “la patata empalada”)


La "iglesia rusa"
-La Iglesia Rusa, de San Nicolás o de los estudiantes. Se encuentra frente a la sede principal de la Universidad de Bucarest, se trata de una iglesia al estilo típico ortodoxo ruso, financiada por el Zar de Rusia. Recientemente restaurada, sus cúpulas la dan un aspecto único e inconfundible. Su interior merece una visita.

-El Palacio del Parlamento (antes llamado “del pueblo”). Uno de los edificios más grandes del mundo (algunos dicen que el más grande tras el Pentágono). Miles de salas y despacho, varios museos, la sede del Parlamento, del Senado, sede de congresos y convenciones, una inmensa mole construida por el antiguo dictador para tener más controlados a toda la administración. Se puede visitar y ver una panorámica de la ciudad desde una de sus azoteas.

El enorme Palacio del Palamento

 -El patriarcado. El “Vaticano rumano”, es decir, la sede del Patriarca ortodoxo rumano, una iglesia en el alto de una colina, con un palacio que fue el senado. Tanto al Palacio del Parlamento como el patriarcado no quedan lejos de la bulliciosa “Piata Unirii” (Plaza de la Unidad).

El "Hanul" en invierno
-Hanul lui Manuc. Junto a la “Piata Unirii” no hay que dejar de visitar uno de los pocos caravasares que quedan en pié en Europa. Aquí llegaban los comerciantes de oriente que acudían a vender las sedas y otros productos a los europeos. Hoy es un complejo hostelero, merece la pena asomarse a su patio e imaginar sus galerías de maderas llenas de mercaderes otomanos.

El parque Cismigiu
 
-Parques. A los Bucarestinos les encantan los parques, seguramente esta ciudad es una de las ciudades Europeas con más zonas verdes. Recomendamos especialmente dos: Cismigiu y Herastrau. Con alquiler de barcas, bares, terrazas, lagos artificiales y uno de las "costumbres" de las instituciones y el pueblo rumanos: estatuas y monumentos dedicados a miles de personalidades y acontecimientos, todo el que "ha sido algo" tiene un monumento dedicado en Rumanía.
 

-¿Museos? Bucarest tiene unos cuantos museos que harán las delicias de los amantes de la cultura y el arte. Nuestra recomendación: el Museo del Campesino Rumano (Muzeul Taranului), un moderno museo de antropología sobre las costumbres rurales rumanas; el Museo de la Aldea (Muzeul Satului), un centenar de típicas casas rurales traídas de todos los rincones de Rumanía. Museo de Historia (Muzeul Nacional de Istorie) con una reproducción a tamaño natural de la Columna de Trajano, que narra la conquista del emperador para añadir estas tierras al imperio romano y el señora nacional: un conjunto de piezas de oro y plata de carácter histórico, piezas prerromanas, romanas, coronas de reyes, etc.

Museo del Campesino Rumano
Y sobre todo recomendamos pasear toda la ciudad: por desgracia Bucarest no es una ciudad fácil de visitar, con un casco antiguo localizado y uniforme, sino una urbe con rincones muy bonitos, que nos recuerdan cuando a Bucarest se la llamaba “la París del Este”, pero salpicados y rodeados por una maraña de coches y edificios, muchas veces con un mantenimiento deficiente y una estética cuestionable. No serán pocas las ocasiones que tras una enorme mole comunista de cemento, de fachada ennegrecida, se accede (a veces a través del patio de esa mole) a una hermosa iglesia neobizantina de varios siglos de antigüedad.

Y si tienemos algo más de tiempo, no podemos olvidar a unas horas de Bucarest: ciudades medievales, iglesias-fortificadas, el Danubio, monasterios fascinantes, castillos, los Cárpatos...

Una tradición milenaria: los huevos pintados de Pascua

Aunque es posible encontrar hermosos huevos pintados durante todo el año, realmente es una tradición propia de la semana santa (y por cierto, este año, la Pascua ortodoxa es aproximadamente un mes después de la católica). Su origen es, sin duda, anterior al cristianismo (ya en un vaso etrusco 700 años anterior a cristo aparece representado un huevo pintado) y existe el huevo como símbolo religioso en varias religiones (en el hinduismo, en la China antigua, en Egipto, en Grecia, en Persia…).

El cristianismo lo convirtió en símbolo de la Resurrección de Jesucristo, representa el sepulcro sellado que va a abrirse el domingo de resurrección.

No solo es característico de Rumanía, también lo es de otros países del Este de Europa, de la tradición judía e incluso de países como Egipto o Japón. Incluso dentro de rumanía existen distintas tradiciones o formas de decorarlo según la región.

El arte de pintarlos

Pero ¿cuándo se comenzó a pintar los huevos? Seguramente está relacionado con que en la edad media la iglesia prohibió el consumo de huevos en cuaresma, por ello, se comenzó a cocerlos y pintarlos para diferenciarlos de los frescos. Al llegar la pascua los huevos pintados formaban parte del festín. En la época moderna, con el auge del turismo, se tomó conciencia de su posible comercialización como recuerdo y/o auténtica obra de arte en miniatura.

Pintar huevos no es nada sencillo, es una trabajo de verdaderos artesanos, primero hay que vaciarlos y tratarlos (pues de lo contrario se estropearían), tras un tiempo, se pintan con unas agujas que se emplean como finísimos pinceles. Los dibujos, muchas veces impresionantes filigranas, se hacen en diversas etapas, turnando el uso de los colores. Un buen artesano solamente utilizará colores naturales y cera de abeja.

La tradición actual

Naturalmente en las casas no suele pintarse los huevos como los vemos en las tiendas de souvenirs, eso es trabajo de profesionales. Los rumanos, en sus casas, no vacían los huevos (pues la tradición obliga a comérselos, no a guardarlos de recuerdo), los cuecen y los tiñen con colorantes alimentarios, que esos días inundan las tiendas y supermercados.

En la celebración de la Pascua, los huevos se llevan a la iglesia, donde son bendecidos, y tras la ceremonia ya pueden ser consumidos. En muchas zonas del país los fieles chocaban los huevos mientas repetían la formula “Hristos a Inviat” (Cristo ha resucitado) a lo que el otro responde mientras choca su huevo “Adevarat a Inviat” (verdaderamente ha resucitado), esa formula también es el saludo tradicional desde la pascua hasta Pentecostés.

A veces se dice que quién rompe su huevo al primer choque tendrá suerte ese año, en otros lugares se dice justo al revés, que quién no lo rompe tendrá suerte. Sea como fuere, es una tradición que nos deja miles de pequeñas obras de arte, tan frágiles como un huevo de gallina.

El Delta del Danubio, un trozo del paraíso en la tierra

Si hay un lugar en Rumanía que un amante de la naturaleza debe visitar, ese es el Delta del Danubio. Declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera.

El Delta son más de 5.000 km2 (aunque no toda la extensión se incluye en la zona declarada por la UNESCO, y una pequeña parte no es rumana, sino que pertenece a la vecina Ucrania). Al menos en lo que a Rumanía se refiere, la mayoría de esta extensión es visitable para el turista o el viajero (algunas zonas, solo esta abierta para investigadores científicos). El que decida acercarse podrá conocer no solo una fauna y flora fascinante, sino a alguno de los grupos humanos más curiosos de Europa, vamos por partes.

Miles de plantas, pájaros, peces
Algunos expertos dicen que el 98% de la fauna acuática europea tiene presencia en el Delta, ciertamente no es necesario ser biólogo para descubrir miles de especies vegetales y animales, y tener conciencia de estar en un lugar muy especial. 
Cualquier visita al Delta significa la oportunidad de ver una fauna espectacular
Con una pequeña excursión, de varias horas, en uno de los muchísimos barcos que alquilan y guían las pequeñas empresas locales o los propios pescadores, se pueden fácilmente ver todo tipo de garzas, cormoranes, espátulas, docenas de tipos de águilas, halcones e incluso acercarse a grupos de pelícanos, que abundan a millares en estas aguas. En cuanto a los que no son aves (ciertamente mucho más difíciles de ver fuera de alguno de los museos de la zona) la lista es inmensa (lobos, zorros, jabalíes, mapaches…), e impresiona la presencia en ella del gato montés, el visón, e incluso la foca monje. 

En cuanto a los peces, que tienen una presencia fundamental en las cocinas del delta (carpas, percas…), llama la atención el esturión, de donde se obtiene el caviar.
Los pelícanos son una de las especies más populares del Delta

Y que decir de una vegetación que invade todo, la tierra y el agua: desde robles, sauces, fresnos, olmos, álamos a nenúfares de todos los tipos, pasando por una de las mayores concentraciones de juncos del mundo. Un vistazo a cualquier libro especializado nos dejara con la boca abierta.

Tulcea la puerta del Delta
Tulcea, ciudad cuyo origen se remonta al siglo VIII A.C., es la principal ciudad en la zona, y por ello el punto de partida habitual de aquel que quiere conocer el Delta. En su puerto se amontonan las embarcaciones para el turista (ideal para el que solo dispone de un día o unas horas) y los barcos para llegar a los pueblos de la zona. Por ejemplo los barcos que parten a Sulina, que pueden tardar de 4 horas a hora y media, dependiendo del tipo de barco y del precio (es muy importante tener en cuenta que excepto en algunas semanas de verano son transportes con horarios pensados para los lugareños, no para los turistas, lo que puede obligarnos ha hacer noche en el destino). 

No es raro ver pasar por allí barcos que pueden venir de cualquier lugar del mundo, incluso cruceros fluviales que van de Alemania a la desembocadura del Danubio.
El Danubio a su paso por Tulcea
Tulcea tiene varios pequeños museos, uno de ellos habla del Delta y cuenta con un acuario con las principales especies acuáticas. Desde lo alto del monumento de la Guerra de Independencia se observa una panorámica completa del puerto y se ven a lo lejos lo que fueron unos magníficos astilleros, en una ciudad que conoció tiempos mejores. Los más avispados adivinarán entre los tejados templos de al menos cuatro religiones distintas, lo que es una constante en el Delta.


Los tres brazos del Delta
El Delta tiene miles de lagos, zonas pantanosas, arroyos, riachuelos, etc. Sus principales canales navegables, que delimitan las distintas zonas, son tres: Chilia, Sulina y San Jorge.

El primero, el de Chilia, tiene poco más de 100 kilómetros y es fronterizo con Ucrania y es la menos visitada, de hecho, hay parte que solo es accesible a científicos. En esta zona está el denominado Bosque de Letea, lugar de altísimo valor ecológico, poblado por interesantes especies vegetales autóctonas.


Típicas casas de pueblos de pescadores 
El segundo (o central), el brazo de Sulina, el más transitado, tiene unos 70 kilómetros entre Tulcea y su desembocadura en el Mar Negro en Sulina. Varios barcos de distinta velocidad recorren a diario la distancia entre las dos poblaciones, pues los pueblos a la orilla de los canales solo son accesibles por el agua, como es el caso de “Milla 23”, antiguo refugio de escritores y bohemios.

La población de Sulina, bien merece una visita, su faro y el palacio de la “Comisión Europea del Danubio” nos recuerdan la importancia internacional que llegó a atener aquel pueblo-puerto, hoy convertido en apacible lugar de playa y descanso. Su cementerio también merece una visita, pues en este mundo no es muy frecuente encontrar enterrados en un mismo cementerios a anglicanos, católicos, ortodoxos de rito antiguo, otros ortodoxos (rumanos, búlgaros, griegos), musulmanes, y judíos. Un reflejo de los que pasaron o vivieron por este rincón del mundo. 

Plato de especialidades lipovenas del Delta
El tercero, el de San Jorge, tiene algo más del centenar de kilómetros. En sus riberas restos de fortalezas dacias, romanas y bizantinas nos revelan que es el brazo más antiguo. Esta zona y sobre todo el amplio espacio pre-déltico al sur del Delta, es parcialmente accesible por carretera, merece la pena acercarse a algunas de sus pequeñas poblaciones de pescadores, todavía no demasiado acostumbradas a los visitantes, pero enormemente amables.



La interesantísima “fauna” humana 
El cementerio de Sulina, del que acabamos de hablar, nos da la pista de que la zona del Delta esconde también tesoros que no vienen en las guías y que no es fácil que un rumano sea consciente de ellos. En el Delta hay alguno de los grupos de población más curiosos de esta parte de Europa. Detengámonos al menos en uno: los rusos lipovenos.


Rótulo del Ayuntamiento de
Jurilovca en rumano y ruso
Este grupo de población desciende de rusos que huyeron de Rusia durante el siglo XVIII, pues eran perseguidos por no haber aceptado una reforma de la iglesia ortodoxa rusa. Hoy viven en toda esta zona, su oficio tradicional es la pesca, continúan practicando la religión por la que huyeron de Rusia (son conocidos también como “Ortodoxos de Rito Antiguo”), hablan una variante propia del ruso, y conservan muchas de sus costumbres ancestrales. En aquellas poblaciones donde hay un porcentaje significativo (en algunos pueblos, la gran mayoría de la población es lipovena) el ruso lipoveno es cooficial y pueden verse en ambos idiomas todos los carteles públicos en pueblos como Jurilovca (solo su nombre ya es significativo).

Puerto pesquero de Jurilovca
Y no solo esta minoría tiene presencia en el Delta, también hay una importante presencia de rumanos de origen turco, que conservan desde hace siglos su idioma (actualmente un dialecto del turco) y que continúan siendo musulmanes. Merece la pena hacer una visita a Babadag (nombre claramente significativo, como el cercano Mahmudia) y su mezquita, también frecuentada por comunidades de gitanos musulmanes.
Mezquita de Babadag
Y si nos fijamos en las iglesias y en los apellidos de muchos rumanos de esta esquina del mundo, encontraremos a algunas otras minorías de las que debería presumir Rumanía, pues constituyen un riqueza étnica y cultural sin igual en Europa, un verdadero microcosmos social y cultural: griegos, búlgaros, judíos, armenios, macedonios, gitanos, italianos, tártaros… 

Para saber más:

Mărţişorul


Según la tradición rumana, el 1 de marzo, los hombres regalan a las mujeres pequeños objetos meramente decorativos, los mărţişor (diminutivo de martie, marzo en rumano). Normalmente llevan atado un hilo blanco y rojo, seguramente símbolos de la primavera y el invierno (o del bien y el mal), en definitiva la dualidad del cosmos.



Es dificil buscar el origen de la celebración que parece claramente precristriana, las primeras pruebas arqueológicas parecen ser de la época de los getas (los tracios del sur del Danubio). También es probable que exista relación con las fiestas romanas en honor a Marte, Dios de la fertilidad y la vegetación, o en las fiestas en honor a su equivalente tracio Marsyas Silen (que también era la divinidad que tenía poder sobre la naturaleza). Parece ser que también las mujeres de Dacia se adornaban con monedas o pequeñas piedras con hilos de lana rojos y blancos, seguramente como amuleto. Y así, de varias formas, la tradición logró sobrevivir a diversas épocas, tradiciones y religiones.


Para todos los gustos y bolsillos
Esta tradición, como casi todas, no es igual en todas las regiones rumanas, así en algunas zonas de Moldavia son las mujeres las que regalan a los hombres. Sea como fuere, unos días antes del 1 de marzo toda rumanía se llena de puestos de venta de los pequeños mărţişor, los encontrarán para todos los gustos y bolsillos, desde el más kitsch a lo más sofisticado y , como no, lujoso y caro. Quizá las más típicas son las figuras del deshollinador, el trébol de cuatro hojas o la herradura, por supuesto siempre con hilos rojos y blancos.
Como pasa con otras tradiciones, existen costumbres similares en otros países de la zona como Bulgaria (donde se llaman "Мартеница" o "Martenitsa"), Macedonia y Albania.

"Rumanía en la Primera Guerra Mundial” hasta el 14 de octubre en el Museo Histórico Militar de Valencia

En el marco de la conmemoración del Centenario de la Primera Guerra Mundial y de la Gran Unión, el Instituto Cultural Rumano, con la colaboración del Museo Histórico Militar de Valencia, del Consulado de Rumanía en Castellón de la Plana, del Museo Nacional de Historia de Rumanía y bajo los auspicios de la Embajada de Rumanía en el Reino de España, la exposición “Rumanía en la Primera Guerra Mundial”, podrá disfrutarse en Valencia del 12 de septiembre al 14 de octubre de 2018.




La exposición presenta -a través de las fotografías y de los documentos expuestos que muestran personas, lugares y hechos- la historia paso a paso de la guerra y de la unificación de la nación rumana.

La colección de objetos que pertenece a la familia “Herranz-Teodorescu” completa el discurso expuesto a través de la serie de paneles que contiene textos y fotografías de la época mencionada.

No se trata solamente de realizar una presentación de la Primera Guerra Mundial, sino también de acercar al visitante al ambiente de la época, de presentar una documentación fotográfica sobre los acontecimientos, reforzada por un recorrido visual de los objetos expuestos, lo que permitirá a los visitantes sumergirse en la realidad de la vida durante la Gran Guerra.

Más info en: http://www.rumaniaprimeraguerramundial.com/

Museo Histórico Militar de Valencia
Dirección:
C/ General Gil Dolz nº 6
46010 - Valencia


Acceso:

  • Autobuses: Líneas 1, 2, 3, 4, 10, 12, 32, 79, 80 y 95
Metro:
- Estación de la Alameda: Líneas 3, 5, 7 y 9
- Estaciones de la Alameda: Líneas 5 y 7


Horario:

Martes a sábado de 10:00 A 14:00 horas y de 16:00 A 20:00 horas
Domingos y festivos de 10:00 A 14:00 horas
Lunes cerrado

Entrada gratuita
Visitas de grupo: Concertando cita previa al contacto:
  • Tf: 96 196 62 15.
  • Fax: 96 196 62 15.

Mila 23, entre la tierra y el Mar Negro

Es Mila 23, un pueblo de 450 habitantes (censo de 2011), situado en una isla deDelta del Danubio, en el que a principio del siglo XX vivían tan solo 3 familias.

En aquel entonces era un lugar tan aislado, que casi se queda sin nombre, pues ni siquiera se habían preocupado mucho en buscárselo, así que este se quedó en “Mila 23”, (“Milla 23”), que sencillamente proviene de la milla marina asignada a la zona y que marcaba la distancia en la antigua rama del Danubio de Sulina.

A Mila 23 se llega solo en barco, después de atravesar un bosque de juncos y nenúfares. Es un pueblo de pescadores, cuyas casas, en su mayoría pintadas de azul, están colocadas en una única fila a lo largo del Danubio. Allí conviven desde hace siglos ucranianos, rusos, lipovenos (rusos de rito antiguo) y algún turco. Son un modelo de convivencia,casi sin darse cuenta. De hecho, la buena convivencia entre etnias– más de 15 - es una característica de todo el Delta del Danubio, que se nota desde la mera entrada en los pueblos, donde los carteles están en rumano, ruso o turco, hasta los vestidos típicos en los días de fiesta, en la gastronomía o en la multitud de idiomas que puedes escuchar en la calle. Todo esto forma un mosaico impresionante que, sin lugar a dudas, da gran riqueza a una de las zonas más multicultural de la ya multicultural Rumanía.

Los rusos lipovenos

Puede que el grupo más curioso lo formen los rusos lipovenos. Este grupo de población desciende de rusos que huyeron de Rusia durante el siglo XVIII, pues eran perseguidos por no haber aceptado una reforma de la iglesia ortodoxa rusa. Parece que incluso Catalina la Grande mandó una expedición militar a capturarlos y llevarlos de vuelta a Rusia, pero parece que aquella expedición terminó por unirse a los fugados y se quedaron a vivir en el delta. Hoy viven en toda esta zona, su oficio tradicional es la pesca, continúan practicando la religión por la que huyeron de Rusia (son conocidos también como “Ortodoxos de Rito Antiguo”), hablan una variante propia del ruso antiguo, y conservan muchas de sus costumbres ancestrales.

En Mila 23, como en toda la zona, se han dado cuenta que aparte de ser pescadores, como sus antepasados, se pueden dedicar al turismo. Y así, en los últimos años, han florecidos las casas rurales o pensiones bien equipadas (incluso con wifi, un recurso habitual incluso en los rincones más perdidos de Rumanía) que reciben con los brazos abiertos a los turistas. Y dadas las circunstancias geográficas, los pequeños hoteleros se han juntados con los pescadores que les proveen el pescado más fresco imposible para ofrecer las comidas y con los patrones más carismáticos para pasear en sus barcos a los turistas o para sencillamente acompañarles a pescar. Gran trabajo en equipo, ¿no?


Un paraíso turístico

Y por si os preguntáis qué puede hacer uno en Mila 23, hay paquetes turísticos que incluyen el traslado desde Tulcea (a donde llegan los medios de transporte convencionales: tren, bus, coche, etc), alojamiento, comida y excursiones diarias, a precios muy razonables. Por ejemplo se organizan excursiones por los pintorescos canales (ej. Sontea, Eraccle u Olguta) o por lagos del Delta (ej. Lideanca, Treiiezere, Bodaproste, Matita, Arehova, Babina, Nebunusau Fortuna), para admirar sus paisajes únicos, su fauna y su flora que han hecho que Delta del Danubio sea declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en el año 1991. Se pueden visitar reservas de pelicanos, cisnes o cormoranes o sencillamente disfrutar de una sesión de pesca y de unos atardeceres únicos.

Los viajes por los canales se pueden hacer en lanchas motoras, para grupos de hasta 15 personas, según el tamaño de la lancha, y que llevan a zonas más accesibles, o en barcos a remo para 1-2 personas, que se atreven por los canales más estrechos donde casi solo los pájaros se hacen hueco entre los juncos que apenas dejan entrever los rayos del sol. Otra visita clásica es al Bosque de Letea, lugar de altísimo valor ecológico, poblado por interesantes especies vegetales autóctonas y donde todavía viven caballos salvajes; se trata del bosque sub-tropical situado más al norte de Europa, formado por dunas de arena.No menos interesantes son algunos pueblos de la zona, todavía más aislados que Mila 23, su arquitectura y sus gentes merecer también ser conocida.

Para resumir, Mila 23 es un pueblo que ha sabido conservar el encanto de tiempos pasados y ha logrado acercarse a la vez a las modernidades de hoy en día, al menos, todo lo que su localización geográfica le ha permitido. 

Desde luego, vale la pena visitar este pueblo, conocer a su gente (os va a sorprender, o no, que varias de sus familias han pasado temporadas por trabajo en España y han vuelto allí para montar sus pequeñas pensiones, y como en tantos otros lugares de Rumanía el viajero puede ser atendido en Español) comer su “bors” (sopa típica de influencia rusa) y vivir una sensación única: estar aislado del mundo, a la vez que disfrutar de todas las comodidades a las que estamos acostumbrados.

Un pueblo lleno de olímpicos

Pero hay otra peculiaridad de este pequeño pueblo, que no podemos ignorar: Mila 23 ha dado 12 campeones olímpicos, mundiales y europeos de piragüismo.

Ivan Patzaichin
El más famoso de ellos, Ivan Patzaichin, con 22 medallas ganadas en  el Campeonato Mundial de Piragüismo entre los años 1970 y 1983, 7 medallas en los  Juegos Olímpicos de Verano entre los años 1968 y 1984 (4 de oro y 3 de plata) y una medalla en el Campeonato Europeo de Piragüismo de 1969, confiesa que “no lo sabe si ha nacido en agua o en tierra”, pero que cuando era pequeño, el pueblo se inundaba muy a menudo y “para llegar al colegio o hasta para ir a ver a los vecinos de enfrente tenían que coger el barco”.


Sin lugar a dudas, la necesidad fue sido el primer factor que impulsó a estos campeones y, a posteriori,ello se han convertido en modelos a seguir. Pero hoy en día estos modelos  se han ido olvidando poco o poco y los más  jóvenes parecen no estar ya tan interesados en practicar estos deportes, y buscan las gran ciudad con sus diversiones antes que pasar horas remando en un barco por los canales del Danubio. Bueno, no podemos culparles de lo que nosotros también haríamos, ¿o no?


Para saber más:

Reserva de la Biosfera del Delta del Danubio:
Web de la Comunidad Rusa Lipovena de Rumanía.
http://www.crlr.ro/index.php

Threads of Tradition. Una visión contemporánea de la artesanía rumana

El infatigable Instituto Cultural Rumano, en colaboración con Romanian Design Week y la Asociación de Diseñadores de Madrid (DIMAD), está preparando una de las más importantes muestras de diseño joven de Rumanía que se haya organizado en Madrid. 
En la muestra se podrá encontrar más de 50 objetos de diseño ideados por los jóvenes diseñadores rumanos se exhibirán en la Central de Diseño, Centro Cultural Matadero, del 15 de junio al 16 de julio de 2017.
La muestra recoge una selección de obras de los diseñadores rumanos más destacados que apuntan hacia dos direcciones creativas: una que se centra en los materiales y en la artesanía y otra que da una vuelta de tuerca a los patrones y técnicas de producción tradicionales. La muestra exhibirá unas colecciones recientes que tienen en común tanto una ejecución impecable enraizada en la tradición como un gran sentido del humor, que es un elemento imprescindible.
Para estar al tanto de los detalles de esta exposición, se puede consultar la web del Instituto Cultural Rumano o su Facebook Instituto Cultural Rumano.
Threads of Tradition. Una visión contemporánea de la artesanía rumana
Lugar: Central de Diseño, Centro Cultural Matadero
Fechas: del 15 de junio al 16 de julio


MadridBucarest en Radio Rumanía Internacional

La semana pasada “madridbucarest” ha sido invitado a la radio nacional rumana, en concreto a su sección española, que emite en español para todo el mundo. 



Durante unos minutos hemos tenido la oportunidad de charlar sobre lo que lleva a un españolito cualquiera a escribir sobre Rumanía y promocionar la cultura rumana entre los hispanohablantes.

Una curiosidad ¿sabéis como nació esta sección de español de la radio rumana? Pues en cierto modo es heredera de “Radio España Independiente”, conocida popularmente como “la pirenaica”, que a pesar de su nombre no emitía desde los pirineos sino desde Bucarest. En realidad como bien explica Radio Rumanía Internacional, era una emisora “gemela” donde trabajaban españoles republicanos exiliados, creada por el impulso de Hortensia Roman, una asturiana republicana que se había casado con un Brigadista rumano (y madre de Petre Roman, el que sería años mas tarde el primer Primer Ministro de la democracia rumana), y donde también trabajaban muchos familiares de los que hacían la “pirenaica”.

Pero eso es otra historia y otro día lo contaremos.

Durante una semana la entrevista estará aquí:
http://www.rri.ro/art.shtml?lang=11&sec=1162&art=278502 
(Ya no está, pero queda un resumen aquí)


La UNESCO hace a la Doina rumana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad


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Se trata de la “doina”, un canto lírico solemne, improvisado y espontáneo, que no nos esforzaremos en describir, pues ya lo hace brillantemente el gran antropólogo rumanoamericano Mircea Eliade. Para Eliade doina es “una canción de ritmo lento y de carácter infinitamente melancólico, especie de melopea lírica, está imbuida de dor”. El “dor” es ese sentimiento triste y melancólico que recuerda a la “morriña” gallega o a la “saudade” del fado portugués. Así el antropólogo explica: “No se puede incluso concebir la doina sin melancolía, sin tristeza, sin el deseo de algo indefinible, que no se puede precisar, pero por cuya falta se sufre. Escuchando la doina nos sentimos saturados de un sentimiento inefable de tristeza sin causa, de nostalgia y de pesar. Exactamente, como el estado anímico a que el dor da lugar: no se sabe de qué tenemos pena; ¿quizá de la vida que dejamos pasar sin gozar?, ¿quizá de la infancia, de la juventud que de pronto descubrimos, que hemos perdido?, ¿quizá de nuestra triste condición humana? Seguramente por nuestros amores, que ya murieron o del amor presente que no tenemos valor de agotar... ”.




Origen incierto
No hay acuerdo sobre el origen de donde proviene el vocablo “doina”, existiendo teorías para todos los gustos, que atribuyen a la palabra un origen eslavo, húngaro, lituano, celta, germánico, armenio o incluso persa. De echo Béla Bartók encontró composiciones similares en Ucrania, Argelia, Persia e Iraq, afirmando que su origen debía ser árabe. Independientemente de sus raíces, no cabe duda es de la doina es una piedra fundamental de la cultura y el folclore rumano y que sabe reflejar como ninguna otra expresión artística ese sentimiento tan genuinamente rumano, y tan presente en las tradiciones que es el “dor”.

En la misma sesión, la UNESCO declaró al “silbo Gomero”, un lenguaje silbado de La Gomera (Islas Canarias), como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

'Planeta Selva' descubre los bosques de galería del Delta del Danubio

 El Delta del Danubio este sábado 13 de mayo a las 18:00 horas en La 2


Este sábado en 'Planeta Selva' podremos ver un documental sobre los bosques de galería del Delta del Danubio, uno de los últimos paraísos naturales de Europa. En él habitan 1.200 especies de plantas, 300 de pájaros y 45 de peces de agua dulce, entre los más característicos, los caballos del Bosque de Letea, el chacal dorado, el sapo de vientre de fuego y árboles como fresnos y álamos.
Los bosques de galería forman selvas espesas que escoltan a los cauces fluviales en los más variados parajes de ambos hemisferios y uno de los ejemplos mejor conservado y más salvaje sobrevive en el Delta del Danubio. Se trata de un laberinto vegetal que se prolonga decenas de kilómetros a lo largo de los brazos de agua y los canales de la desembocadura del gran río. Es un ecosistema que sirve de refugio frente a un ambiente más seco y hostil.

"Pozitia Copilului": otra película rumana gana en Europa

De nuevo una película rumana gana un gran festival de cine, en esta ocasión fue "Pozitia Copilului" (algo así como "la posición del hijo") de Calin Peter Netzer, la que se hizo con el principal premio del Festival de Berlin.

La película, cuya problemática parecerá "muy española" a más de uno, es la historia dramática de una madre que trata de que su hijo, implicado en un grave accidente de automóvil, evite la cárcel a cualquier precio. Como gran parte del cine rumano, la historia es un reflejo del poder de los nuevos ricos rumanos y la corrupción de ciertas instituciones. 

Hasta que llegue la película, iremos "abriendo el apetito" con el trailer:


HotNews: las noticias de Rumanía, ¡ahora en español!


Una gran noticia: HotNews, uno de los medios de comunicación más frescos, dinámicos y serios de Rumanía ahora en Español. 


Si te quieres enterar del día a día de Rumanía, y tu rumano no es todo lo bueno que te gustaría, ya no tienes que rebuscar en la prensa española o iberoamericana, entre las poquísimas crónicas de corresponsales y artículos, sin olvidar los análisis absurdamente irreales realizados desde un sillón de Madrid, Buenos Aires o Miami. 



Desde aquí seguiremos muy de cerca la evolución de este nuevo servicio y le deseamos el mejor de los futuros. Y por supuesto lo recomendamos encarecidamente a nuestros lectores.


El Instituto Cultural Rumano abre al público su biblioteca


Otra buena noticia para los que viven en Madrid y alrededores, el Instituto Cultural Rumano abre su biblioteca al público.

Son más de 2700 libros, ediciones de revistas y periódicos, y una colección multimedia de películas, audiolibros y música, que ofrece el ICR de Madrid gratuitamente al público. La gran mayoría son ediciones rumanas a los cuales se añade un gran número de publicaciones de autores rumanos en español, entre otros.
Aspecto del catálogo on-line

Y con un catálogo on-line, para consultar cómodamente desde nuestro PC lo que pueda interesarnos consultar en nuestra próxima visita al ICR.

Enlace al catálogo de la biblioteca del ICR-Madrid:

  
Más información: Instituto Cultural Rumano

Imágenes de Rumanía - Imagini din Romania: anochece en Sulina

Anochece en Sulina, puerto fluvial en la desembocadura del Danubio

Fotografía/Fotografia: Rubén Herranz 2012

Cumplimos 5 años, con más de 100.000 visitas

Llevamos ya 5 años enseñando Rumanía a los hispanohablantes y hemos superado las 100.000 visitas.

MadridBucarest es un proyecto personal creado hace 5 años por Rubén Herranz, para abrir al mundo hispanohablante una modesta “ventanita” por la que asomarse a Rumanía, una gran desconocida para mucha gente. Y, poco a poco, se van asomando personas, especialmente españoles (más de 82.000 visitas, el 77% de las visitas), pero también rumanos (más de 7.000 visitas), e Iberoamericanos (por este orden: mexicanos, argentinos, hispanos de USA, colombianos, peruanos….)

Nº de visitas por país de origen (07/05/2012) y porcentaje del total de las visitas

De los 200 artículos que acumulamos, los que hasta el momento han interesado más a nuestros lectores, han sido: La Columna del Infinito, el obelisco de Brancusi, sobre esta emblemática obra del genial escultor rumano (6.708 veces visitada); un artículo sobre uno de los edificios más conocidos de Rumanía, El Castillo de Bran, ¿"Castillo de Drácula" o residencia real? (con 4.411 visitas); y Rumanos que han hecho historia un compendio de más de 50 personajes históricos y rumanos famosos con enlaces a páginas biográficas (3.014 visitas).
 
Gracias a todos los que durante estos 5 años habéis ayudado de una u otra manera a este proyecto, y a que nuestra visión de Rumanía se conozca más y mejor. Y muy especialmente a Camelia Teodorescu, por aguantar a este modesto “rumañol” y a su proyecto.
Multumesc tuturor cititorilor din lumea intreaga!