Mărţişorul


Según la tradición rumana, el 1 de marzo, los hombres regalan a las mujeres pequeños objetos meramente decorativos, los mărţişor (diminutivo de martie, marzo en rumano). Normalmente llevan atado un hilo blanco y rojo, seguramente símbolos de la primavera y el invierno (o del bien y el mal), en definitiva la dualidad del cosmos.



Es dificil buscar el origen de la celebración que parece claramente precristriana, las primeras pruebas arqueológicas parecen ser de la época de los getas (los tracios del sur del Danubio). También es probable que exista relación con las fiestas romanas en honor a Marte, Dios de la fertilidad y la vegetación, o en las fiestas en honor a su equivalente tracio Marsyas Silen (que también era la divinidad que tenía poder sobre la naturaleza). Parece ser que también las mujeres de Dacia se adornaban con monedas o pequeñas piedras con hilos de lana rojos y blancos, seguramente como amuleto. Y así, de varias formas, la tradición logró sobrevivir a diversas épocas, tradiciones y religiones.


Para todos los gustos y bolsillos
Esta tradición, como casi todas, no es igual en todas las regiones rumanas, así en algunas zonas de Moldavia son las mujeres las que regalan a los hombres. Sea como fuere, unos días antes del 1 de marzo toda rumanía se llena de puestos de venta de los pequeños mărţişor, los encontrarán para todos los gustos y bolsillos, desde el más kitsch a lo más sofisticado y , como no, lujoso y caro. Quizá las más típicas son las figuras del deshollinador, el trébol de cuatro hojas o la herradura, por supuesto siempre con hilos rojos y blancos.
Como pasa con otras tradiciones, existen costumbres similares en otros países de la zona como Bulgaria (donde se llaman "Мартеница" o "Martenitsa"), Macedonia y Albania.

2 comentarios:

Pablo dijo...

El 1 de marzo se recuerda también el aniversario del nacimiento de Ion Creangă, en 2012 hace ya 175 años...

Rubén Herranz González dijo...

Ah! gracias. A ver si un día escribo de Creanga un individuo realmente curioso y un escritor entrañable.